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BENEFICIOS Y LIMITANTES POLITICOS DE LA COYUNTURA ELECTORAL.


Las elecciones de la gripe

Federico Berrueto

MILENIO.2009-05-03•Al Frente

La guerra por el poder político continúa; con los mismos medios, pero con ajustes. De la peor manera, mediante el pánico, la salud se ha vuelto el tema. El terror en la población hizo abrumador el consenso sobre el actuar de las autoridades. Sobre ese asunto, aquí, ayer, Juan Gabriel Valencia remitía a los sondeos de MILENIO Televisión-GCE en el Distrito Federal y el Estado de México presentados en días pasados. También ocurre en Nuevo León y en el conjunto del país. Frente a lo desconocido o incierto, las personas están dispuestas a desprenderse de mucho, incluso de grandes cuotas de libertad y de deterioro de su vida cotidiana.

No se posponen las elecciones, sí, afortunadamente, las campañas, las que habrán de evitar acarreos, la forma más común de concentraciones. Un ajuste al día de los comicios requeriría de una reforma constitucional fast track, posible, pero justificable sólo ante la catástrofe, la que no se padecerá. El oportunismo encubierto se hace presente ante una elección a dos meses de distancia. Candidatos y partidos, unos más otros menos, buscan capitalizar la circunstancia sin asumir costos. Los golpes bajos también continúan, como los de “analistas” afines al senador Beltrones, que ya la traen contra la dirigencia de su propio partido.

La guerra sigue porque la vida continúa. La sacudida por la influenza humana será más que un paréntesis. Habrá un antes y un después. ¿A quién beneficia o perjudica la modificación del entorno? En el corto plazo ganan quienes gobiernan. La coyuntura ofrece condiciones excepcionales de visibilidad, liderazgo y presencia mediática al Presidente, a los gobernadores y al jefe de Gobierno del DF. Aunque ya está en la Constitución, no importa la reforma que Beltrones promovió (con la complicidad de algunos del PRD y la complacencia de los del PAN) para evitar que Enrique Peña Nieto, Marcelo Ebrard, Fidel Herrera, Natividad González Parás pudieran tener existencia televisiva. En estos momentos la aprobación de los mandatarios está por las nubes. ¿Se proyectará a sus propios partidos y candidatos? Es probable.

Al momento, las mediciones de las preferencias no registran cambios; lo importante será lo que suceda en el ámbito local y la capacidad de cada cual para cabalgar en el veleidoso terreno del miedo. Así, por ejemplo, en Nuevo León, el candidato del PAN a gobernador, en una primera reacción, suspendió actividades y se metió debajo de la cama. El del PRI reparte utilitarios preventivos; cualquiera pensaría en un fuerte rechazo. No ha ocurrido así, como tampoco hubo resistencia a la medicina de caballo que Ebrard recetó a los habitantes del DF. La circunstancia de terror modifica la idea convencional de prudencia y libertad.

Después de todo el deterioro institucional por el crimen organizado, por el retroceso político que prohijó el foxismo y unas elecciones generales procesadas con parcialidad, el país todo descubre que existe Estado y que hay Presidente. La cuestión es que la elección es próxima y al PAN sólo le queda que la aceptación a Felipe Calderón decante en preferencias, hecho incierto y difícil porque un Presidente partidista haría colapsar la legitimidad que la gripe le ha aportado. Calderón y los mandatarios locales están obligados a dejar la parcialidad, la maldición gitana del México de siempre; gobernar para todos es el saldo obligado de una crisis que más que conciencias ha movido actitudes de unos y otros hacia un sentimiento de propósito común.

La guerra por el poder continúa, pero la electoral, la que se desenvuelve en la disputa por el voto, corresponde a los partidos y candidatos a través de los procedimientos legítimos que las reglas del juego han resuelto. La lucha fáctica por el poder, a través de los medios innobles de la política, también se hace presente, promovida por los politicastros que desde posiciones privilegiadas ven cómo se aleja la oportunidad de alcanzar la Presidencia o la de un Congreso a modo.

Es temprano para anticipar efectos. Las elecciones de la gripe plantean inesperadamente una oportunidad para trascender el maleficio de la parcialidad. Los políticos no han dado muestra de grandeza, lejos están de ser visionarios, de aprender y entender en su sentido profundo lo que ocurre. Por temor, terror o por lo que sea, los mexicanos muestran disposición de conceder mucho, incluso de apoyar y participar en las determinaciones de las autoridades que mucho les afectan. Lo de menos es que gane uno o pierda otro, lo que verdaderamente importa es que se avance hacia ese sentido republicano de que el Estado y el gobierno son necesidad al servicio de todos.

fberruetop@gmail.com

ECHANDO MANO A SU MORRAL.

Sus gobernadores, los enemigos del PRI

Jesús Cantú.
PROCESO. 30 de enero de 2009.

A partir de diciembre de 2000, cuando el PAN llegó a los Pinos, el PRI comenzó a enfrentar su verdadero reto: encontrar una forma alternativa para designar a sus candidatos.
Cuando Roberto Madrazo estuvo al frente de ese partido, de marzo de 2002 a agosto de 2005, intentó capitalizar esa situación pero se enfrentó, entre otros, con el líder de los senadores priistas, Enrique Jackson, firme impulsor de los integrantes de su bancada como candidatos a gobernadores, así como con los ejecutivos estatales, quienes reclamaban para sí dicha facultad dentro de sus territorios.
Los procesos fueron conflictivos y se tradujeron en escisiones, con su consecuente impacto en la participación electoral priista. Durante el liderazgo de Madrazo “los priistas mantuvieron pugnas en 10 de las 23 entidades donde han designado candidatos a gobernador” y en la conformación de las listas de candidatos plurinominales en 2003 (Proceso 1481).
Con la llegada de Beatriz Paredes a la presidencia del PRI, el 4 de marzo de 2007, las cosas cambiaron. Se instrumentó a partir de entonces una política más conciliadora en aras de evitar confrontaciones con los gobernadores. Pero ahora existe el riesgo de que éstos intenten designar a sus sucesores, por encima incluso de lo que indiquen las encuestas o de las expresiones de las corrientes del partido.
Así se observa, por ejemplo, en la designación de los candidatos a las cuatro gubernaturas, todavía en manos de priistas, que se disputarán el próximo 5 de julio: Campeche, Colima, Nuevo León y Sonora. En Querétaro y San Luis Potosí, donde gobierna el PAN, los problemas son diferentes.
En Nuevo León, por ejemplo, el actual gobernador Natividad González Parás se empeña en imponer como candidato a Rodrigo Medina, diputado federal con licencia y actual secretario general de gobierno. Y aunque todas las encuestas lo ubican por debajo de los otros precandidatos priistas en las preferencias electorales (Abel Guerra, Cristina Díaz y Eloy Cantú, entre los más destacados), el mandatario le apuesta todo a él. Todo indica que al final Guerra y Medina se disputen la candidatura.
La dirigencia del PRI en Nuevo León informó que todo está listo para lanzar la convocatoria para una elección abierta y, según los trascendidos, en la contienda únicamente participarían Guerra y Medina. Este último contaría con todo el apoyo de las estructuras electorales construidas al amparo del gobierno estatal, encabezadas por Mario Guerrero, extitular de Fomerrey, y Felipe Enríquez, diputado local y estratega electoral que ha operado en las elecciones para elegir gobernadores en Nuevo León, en el Estado de México, Yucatán y otros estados.
Las dificultades para González Parás y su delfín aumentan, pues las encuestas ubican a éste como perdedor frente a los abanderados del PAN.
En el caso de Sonora, el gobernador Eduardo Bours Casteló, intenta igualmente designar al actual senador Alfonso Elías Serrano como su candidato, aunque puede optar por los actuales presidentes municipales de Guaymas, Antonio Astiazarán, y Hermosillo, Ernesto Gándara Camou. Este último incluso encabeza las encuestas de preferencia electoral.
Este estado reviste características particulares por el abierto enfrentamiento entre Bours y Manlio Fabio Beltrones, el líder de la fracción priista en el Senado. Además, en las elecciones de 2006, el PRI sonorense fue el único que aceptó una alianza con el Panal, de Elba Esther Gordillo.
En diciembre pasado, el mismo día que el Consejo Político estatal del PRI decidió por unanimidad recurrir a la elección abierta para designar a su candidato, el hermano del gobernador, Ricardo Bours, ofreció un desayuno en donde externó su apoyo al senador Elías Serrano. A su vez, el exlíder magisterial y senador suplente Fermín Trujillo Fuentes reveló que en vísperas de las designaciones en 2006, el gobernador Bours y Gordillo acordaron que Serrano sería el candidato, en el entendido que éste dejaría su cargo legislativo para que Trujillo Fuentes ocupara el escaño.
Así, aunque el mandatario se inclina abiertamente por Serrano deja abierta la posibilidad de apoyar a otros dos contendientes si fuera necesario. Así mismo, es claro que se opone a las candidaturas de los otros aspirantes: Guillermo Hopkins, Carlos Ernesto Zataráin y Julio César Córdova.
En Colima, el gobernador Jesús Silverio Cavazos Ceballos apoya en primer término al actual alcalde de la capital, Mario Anguiano Moreno, pero tiene otras opciones: su secretario de gobierno Héctor Michel Camarena y su secretario de Educación Carlos Cruz Mendoza. Incluso le permitir ir en alianza con el Panal para hacer que el PRI retenga la gubernatura. En el llamado grupo opositor al ejecutivo estatal, se encuentran el senador Rogelio Rueda, el rector de la Universidad de Colima, Miguel Ángel Aguayo, y el diputado federal Arnoldo Ochoa.
Y en Campeche, el gobernador Jorge Carlos Hurtado Valdez impulsa al senador Fernando Eutimio Ortega Bernés, quien encabeza las preferencias electorales. Tiene como dos opciones: inclinarse por el líder del Congreso estatal, Carlos Felipe Ortega Rubio, o por su secretario de Turismo, Jorge Luis González Curi. Los otros aspirantes son el diputado federal Víctor Méndez Lanz, el alcalde de la capital, Oznerol Pacheco Castro, y el senador Alejandro Moreno Cárdenas.
En las cuatro entidades, el reto es que las imposiciones de los gobernadores no fracturen la unidad del PRI y ponga en riesgo la conservación de la gubernatura.
Mientras tanto, el domingo 18 el PRI realizó en San Luis Potosí la contienda interna para elegir a su candidato. El triunfador fue Fernando Toranzo Fernández, quien recibió el apoyo del gobernador, el panista Marcelo de los Santos. De acuerdo a los resultados de la Comisión de Procesos Internos del PRI, Toranzo derrotó a Jesús Ramírez Stabros, quien cuenta con el respaldo del líder de los diputados priistas, Emilio Gamboa, a Carlos Jiménez y a Juan Carlos Machinena.
En San Luis Potosí, el riesgo de división surge también por la intervención de De los Santos, que al parecer quiere impulsar a través del PRI al candidato que no pudo colocar en su partido, el PAN, debido a la intromisión del presidente Felipe Calderón y el dirigente partidista, Germán Martínez.
En Querétaro el enfrentamiento es entre el senador José Calzada, que aparentemente cuenta con el apoyo de los líderes de los grupos parlamentarios en el Senado y la Cámara de Diputados y de la misma dirigente nacional, Beatriz Paredes; y el exdirigente estatal del PRI, Jesús María Rodríguez Hernández, quien recibe el respaldo del exgobernador Enrique Burgos y de corrientes locales. También aquí está en riesgo la unidad del partido.
Sin embargo, hoy todo indica que los principales enemigos del partido son sus propios gobernadores, que quieren dejar a sus incondicionales como sucesores. Esta situación los enfrenta con otros grupos locales que no están dispuestos a permanecer fuera del poder otros seis años. Por lo que se ve, en el PRI solamente cambió el dedo elector

RETORNOS

GUERRERO: EL REGRESO DE LOS CACIQUES
Ezequiel Flores Contreras.

PROCESO

Las elecciones del domingo 5 en el estado de Guerrero no son preocupantes sólo para el derrotado PRD, que descendió al tercer lugar en el que fue uno de sus bastiones. El repunte de los viejos núcleos de poder priista -los de Figueroa, Aguirre y Juárez Cisneros- mezclado con la evidente presencia de grupos armados, presagia tiempos difíciles para la entidad, siempre proclive a turbulencias.

CHILPANCINGO, GRO.- La elección local del domingo 5 en Guerrero no sólo significó un desastre electoral para el PRD, que perdió 40% de los cargos alcanzados en 1999, sino también el regreso de los exgobernadores Rubén Figueroa, Ángel Aguirre y René Juárez.

Los tres viejos políticos retomaron sus cotos de poder, pues se repartieron las listas de candidatos a alcaldes y diputados locales, tanto de mayoría como plurinominales. La débil oposición interna no impidió el regreso de los duros del PRI, que se esforzaron por salir unidos a pesar de sus diferencias.

En contraste, los perredistas reeditaron las pugnas entre chuchos y lopezobradoristas, además de lidiar con el gobernador, postulado por su partido pero aliado del PAN y cuya administración está plagada de funcionarios del régimen priista.

Hasta el cierre de esta edición, el viernes 10, el PRI lleva ventaja en 45 municipios (en cinco de los cuales se alió con el Partido Verde) y 13 distritos, de los 28 que se disputaron en un proceso abundante en denuncias de compra de votos y “guerra sucia”.

Con el respaldo del senador Manlio Fabio Beltrones, el gobernador mexiquense Enrique Peña y la dirigente nacional del tricolor, Beatriz Paredes, los tres exmandatarios guerrerenses conservaron Chilpancingo y recuperaron las seis ciudades más importantes por su actividad económica, que forman parte de los siete municipios con mayor concentración de electores y actualmente son gobernadas por el PRD y el PAN: Acapulco, José Azueta (Zihuatanejo), Iguala, Taxco, Tlapa y Pungarabato.

Además, al quitarle las alcaldías de Petatlán y Tecpan al PRD, el binomio Rubén Figueroa-René Juárez retoma el control político de la Costa Grande, donde están los dominios del exalcalde de Petatlán y presunto narcotraficante Rogaciano Alba Álvarez, así como de Rubén El Nene Granados.

En tanto, con los resultados del viernes, el PRD sólo ha refrendado 24 de las 40 alcaldías que actualmente ostenta.

La división no solo afectó al PRD en las principales ciudades, sino también Teloloapan, uno de sus bastiones y donde el diputado local con licencia del PRD Marino Miranda compitió por el Partido Socialdemócrata y le ganó por más de 3 mil votos al candidato perredista, Orbel Urióstegui.

En esta elección el PRD ganó sólo 13 distritos de mayoría, de los 18 que lograron en la elección pasada.

En la actual legislatura el PRD tiene 22 diputados, el PRI 14, el PAN cuatro (la curul de José Bajos permanece vacía después de su asesinato en enero del año pasado), Convergencia tres, y el PT y el PVEM dos cada uno.

Las derrotas del PRD implican un cambio en la correlación de fuerzas del Congreso local, a la que tendrá que adaptarse el Ejecutivo en la segunda mitad del sexenio.

Además, el gobernador Zeferino Torreblanca tendrá que gobernar con una mayoría de alcaldes priistas, en la que destaca el de Acapulco, Manuel Añorve, con quien tiene serias diferencias personales.

En 1993 discutieron y se liaron a golpes en un restaurante Vips Calinda del puerto. Torreblanca Galindo aspiraba a la alcaldía de Acapulco y basó su campaña en denunciar presuntos actos de corrupción del alcalde priista, Rogelio de la O. Añorve era síndico y fungía como escudo de su jefe ante las críticas del principal candidato opositor.   

Redes efectivas

El gobernador Zeferino Torreblanca y el presidente estatal del PRD, Misael Medrano Baza, reconocieron públicamente que ya conocían encuestas en las que sus candidatos aparecían mal posicionados.

De los 81 candidatos a alcaldes por el PRD, 10 son afines al gobernador y sólo ganaron los de Cuetzala del Progreso, Azoyú y Benito Juárez, municipios de baja participación.

Estadísticas del Instituto Electoral del Estado de Guerrero (IEEG) indican que en los comicios de 1999 para renovar la gubernatura, el Congreso local y los ayuntamientos, el candidato a la alcaldía de Acapulco por el PRD, Zeferino Torreblanca, obtuvo 92 mil 189 votos, frente a 82 mil 178 del priista Ernesto Rodríguez Escalona, actual secretario de Turismo en el gabinete de Torreblanca.

Este año, por el contrario, el PRI resucita y consigue 73 mil 967 votos con Manuel Añorve, Convergencia obtiene 69 mil 81 votos con Luis Walton y se ubica como la segunda fuerza política en Acapulco, mientras el PRD se queda en tercero con 63 mil 951 votos obtenidos por la candidata Gloria Sierra, de acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares del IEEG.

Aunque la derrota en Acapulco es significativa para el PRD porque perdió la alcaldía, el PRD ganó cinco de los siete distritos de mayoría, mientras que el PRI y Convergencia se repartieron los dos restantes. Esto refleja claramente el voto cruzado de los simpatizantes perredistas, que castigaron a Gloria Sierra y apoyaron a Luis Walton.

Para imponerse en Acapulco y José Azueta, donde se encuentran las playas de Ixtapa-Zihuatanejo, el PRI apostó respectivamente por Manuel Añorve, identificado con el exgobernador Ángel Aguirre, y por Alejandro Bravo, a quien se asocia con René Juárez.

El primero es originario de Ometepec, en la Costa Chica, es doctor en derecho por la UNAM y estuvo casado con una hija del expresidente nacional del PRI Gustavo Carbajal Moreno.

Ha ocupado cargos públicos desde 1993, cuando fue síndico del ayuntamiento de Acapulco, y en 1996 secretario de Finanzas de la administración de Ángel Aguirre Rivero. Al año siguiente, ante la catástrofe causada por el huracán Paulina, fue designado alcalde interino de Acapulco.

En 1999, después de perder frente a René Juárez la elección interna de candidato a gobernador, Añorve fue designado diputado local por la vía plurinominal. Un año después llegó al Congreso federal y Beatriz Paredes lo nombró vicecoordinador de la fracción priista que ella encabezaba.

En 2006, como coordinador de asesores de Manlio Fabio Beltrones en la Junta de Coordinación Política del Senado, Manuel Añorve participó en la operación para introducir a Felipe Calderón en el recinto principal del Palacio Legislativo para la ceremonia de toma de protesta que trataron de impedir legisladores del PRD, Convergencia y el PT.

Por su parte, Alejandro Bravo Abarca es un político de bajo perfil, terrateniente y vinculado a grupos de poder fáctico de la Costa Grande.  

Es originario de Petatlán, municipio que gobernó de 1996 a 1999 como sucesor del cacique Rogaciano Alba Álvarez. Su familia posee grandes extensiones de terreno en Petatlán y en José Azueta, por lo que se dedica a los negocios inmobiliarios.

Al dejar la alcaldía, Bravo fue diputado local durante la primera mitad del sexenio de René Juárez Cisneros, su padrino político, y los tres años restantes dirigió el Fideicomiso de la Bahía de Zihuatanejo (Fibazi), instancia estatal encargada de enajenar predios con proyección turística.

Después de permanecer tres años alejado de la política, Alejandro Bravo fue designado candidato del PRI a la alcaldía de José Azueta, pues radica desde hace varios años en un exclusivo fraccionamiento de Ixtapa.

Con el apoyo de perredistas de la corriente Polo Guerrerense de Izquierda, que encabeza el exsecretario general de Gobierno, Armando Chavarría Barrera, el candidato del PRI le ganó a Amador Campos, candidato del PRD, expresidente del mismo municipio, actual diputado federal, miembro de la corriente Nueva Izquierda (los chuchos) y operador de Zeferino Torreblanca.

La tarde del sábado 4, el día anterior a la elección, aproximadamente 15 sujetos armados intentaron levantar al diputado federal perredista Francisco Santos Arreola, quien acudió como observador de la jornada electoral con otros nueve legisladores de su partido.

Todo ocurrió en la entrada del hotel Holiday Inn de Ixtapa. Como se resistió, el diputado mexiquense fue golpeado en la cabeza con la cacha de una pistola, pero logró escapar lanzándose a la alberca del hotel. Sus atacantes, desconcertados, pidieron instrucciones por radio.

“Antes de irse -contó el legislador-uno de ellos me gritó que iban de parte de Raúl García Urióstegui, que tenía hasta las ocho de la noche para irme o me iban a matar”.

García Urióstegui coordinó la campaña de Alejandro Bravo y en la elección anterior él fue candidato a alcalde. También dirigió la policía municipal de José Azueta durante el tercer período del cacique Jorge Alec Galeana, de 1999 a 2002.

Para Santos Arreola, el verdadero objetivo del ataque pudo ser su correligionario, el diputado federal Octavio Martínez Vargas, quien horas antes discutió con García Urióstegui porque una brigada de perredistas interceptó una camioneta pick up con cemento que presuntamente sería distribuido a cambio de votos para Bravo Abarca.

Jaloneos

El diario El Sur informó el domingo 5 que la camioneta fue retenida en la avenida La Boquita del puerto de Zihuatanejo. Varios medios consignaron que García Urióstegui llegó ahí con amenazas al exdirector municipal de servicios públicos Gaspar Mendoza y al representante del PRD ante el consejo distrital, Juvenal Maciel: “Mañana te va a llevar tu chingada madre; dile a tu gente que los voy a matar”.

Los perredistas liberaron la camioneta y horas después se suscitó la agresión contra el diputado Santos Arreola en el Holiday Inn.

El grupo del exgobernador Rubén Figueroa se quedó con cuatro de las seis diputaciones plurinominales a las que el PRI tiene derecho por el número de distritos de mayoría que ganó en esta elección.

Dicha lista, que el PRI registró ante el IEEG a finales de agosto, la encabeza el actual presidente estatal del partido, Marco Leyva Mena, que no pertenece a un grupo específico pero cuenta con el apoyo de los exgobernadores Rubén Figueroa y Ángel Aguirre.

En el segundo lugar del listado aparece la dirigente del sector femenil, exdiputada local originaria de Iguala y miembro del grupo de Figueroa, Silvia Romero Suárez. El tercer lugar lo ocupa el exsenador figueroísta Héctor Vicario Castrejón.

Tanto el cuarto lugar como el quinto son cuotas reclamadas por la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, y fueron reservados para el dirigente estatal de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Antelmo Alvarado, y para la directora del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (Icadep) de ese partido, Guadalupe Gómez Bermeo, hija del exgobernador guerrerense Alejandro Gómez Maganda y con amplia trayectoria parlamentaria, ya que ha sido diputada local y federal, además de senadora.

Gómez Bermeo tiene como suplente a Sandra Belkis, quien fue diputada local y alcaldesa de Techan, identificada con René Juárez.

En la sexta posición de la lista plurinominal del PRI está la dirigente estatal del Frente Juvenil Revolucionario (FJR), Zerayda Salgado Balderas, originaria de Iguala y también figueroísta. La séptima posición fue para José Manuel Armenta Tello, secretario particular de René Juárez en la gubernatura.

No fueron los únicos poderes presentes en la lucha por el poder político en esta entidad. En vísperas de la jornada electoral repuntó la violencia ligada al narcotráfico en el estado, principalmente en la Costa Grande y en Tierra Caliente, donde se enfrentaron células del cártel de Sinaloa, grupos de La Familia y Los Zetas.

Testimonios ciudadanos confirman la presencia de una fracción del cártel de Sinaloa llamada Los Pelones, que el día de la elección “vigilaron” casillas sobre todo en la región de Tierra Caliente.

Para el presidente estatal de Convergencia, Efraín Ramos, “fue evidente” la presencia de grupos armados cerca de las casillas, que inhibieron la participación ciudadana, sobre todo en Acapulco.

En entrevista, afirma que la ciudadanía no votó de forma libre y calificó de preocupante el apoyo que Manuel Añorve recibió de gobernadores de otros estados, porque no fue sólo moral sino económico, lo que favoreció la compra de votos.

Señaló también que el día de la elección, durante el partido entre Pumas de la UNAM contra Águilas del América, Televisa trasmitió spots de la fundación Ángel de la Guarda, de la esposa de Manuel Añorve, Julieta Fernández, lo que según el líder de Convergencia fue un acto de inducción al voto y de campaña paralela cuando ya estaba prohibida la promoción política.  

En consecuencia, militantes de Convergencia instalaron plantones desde la noche del lunes 6 en los siete distritos electorales de Acapulco como una estrategia de “defensa del voto”. Estas acciones retrasaron la entrega de la constancia de mayoría al candidato del PRI, que sin embargo la recibió en sigilo el viernes por la tarde, por conducto de su representante Armando Terrazas.

Efraín Ramos anunció que Convergencia impugnará ante el tribunal electoral la elección de Acapulco debido al número de irregularidades que pueden documentarse, como la campaña sucia contra Walton. Ésta, dice Ramos, consistió en difundir panfletos que simulaban portadas de periódicos locales como Novedades y El Sur, donde se acusaba a Walton de pederastia y se “anunciaba” su declinación en favor de la candidata del PRD, Gloria Sierra.

ELECCIONES GOBERNADORES 2009

RECUENTO POLÍTICO
Jesús Sánchez
Jueves, 23 de octubre de 2008

1) La propuesta de Carlos Jiménez Macías para que la definición del
candidato del PRI a la candidatura por la gubernatura de San Luis
Potosí se dé mediante un proceso de consulta abierta, ayudaría a ese
partido a superar prácticas de un priismo que ya no existe.

En
el intento de madruguete que hizo uno de los aspirantes del tricolor,
presumiendo el respaldo de los alcaldes potosinos, lo único que dejó
claro fue que entre todos los 23 municipios representan apenas el 15
por ciento de la población potosina.

O sea que intentaron sosprender con una bufalada muy flaca.

De
acuerdo con encuestas realizadas por Arcop, Parametría, Mirror y
Pentamarketing, el senador Jiménez Macías es mencionado como el
candidato más viable para enfrentar al panista Alejandro Zapata
Perogordo, seguido de José Luis Romero y Jesús Ramírez Stabros; no
fueron incluidos en los cuestionarios Concepción Guadalupe Nava ni Juan
Carlos Machinena. Lo demás es pura poesía. Otra historia es la guerra
sucia de los panistas contra el mejor candidato de Acción Nacional,
Zapata Perogordo.
3) Eduardo Bours se va a quedar como el chinito, nomás milando, pues
aunque el gober quería, le va a costar trabajo meter la mano para
definir la nominación del candidato que el próximo año ocupará su
despacho.

Sobre todo, luego de que el alcalde de Hermosillo,
Ernesto Gándara Camou, cuestionó lo que se veía como un eventual dedazo
a favor del senador vaquero, Alfonso Elías Serrano. No al dedazo, dijo
Gándara Camou, y propuso un juego abierto donde también participará.
Los seguidores de Bours juraban y perjuraban que la decisión sobre el
vaquero tenía que ver con un acuerdo en lo oscurito entre el gober y su
pesadilla, el senador Manlio Fabio Beltrones. No sólo eso, Gándara
Camou se reunió con el peor enemigo de Bours, el panista Guillermo
Padrés Elías, con quien estableció un pacto de juego limpio.
4) Por cierto que el diputado Héctor Larios está orientando sus
baterías a jugársela por la alcaldía de Hermosillo. Javier Gándara
Magaña también quiere la candidatura, pero Larios tiene más cancha
jugada.

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